PÁGINAS

sábado, 30 de noviembre de 2019


Espectros de Marx (I)
24/11/19
Sin ser, ni mucho menos, buen lector de Marx, un texto no nos ha abandonado jamás. Se trata del famoso Prólogo del 59, aquel que resume, con mano maestra, el materialismo histórico. Más que una reflexión, la cadencia de aquellas frases sonaba como un mantra inexorable, como un rosario materialista: <<En la producción social de su vida, los hombres…>>. Una especie de inexorable condena a no-poder-pensar sin tales apriorismos intelectuales, como si fueran tan inherentes a nosotros como el espacio y el tiempo kantianos. Teníamos entonces 20 años, cuando el Prólogo salía, como una suerte de sermón de la montaña, de los labios de Juan José Carreras: <<…contraen determinadas relaciones, independientes de su voluntad…>>.
   Nunca sabremos si tan fecunda sospecha de cómo se desenvuelven de verdad las sociedades humanas es para nosotros, en efecto, camino de sabiduría o una fórmula <<hermética>> que nos impide pensar con más amplitud. En este caso se podría decir que no son solo <convicciones> (“Las convicciones son prisiones”, aseguraba Nietzsche); si lo fueran podrían modificarse, reajustarse. Pero se imponen a la conciencia con la fuerza de una epistème, de un <suelo>, y ya no son solo pensamientos, ni <método>, sino directamente la forma –y no hay otra- con la que los propios sentidos detectan la realidad.

domingo, 17 de noviembre de 2019

ELLACURÍA, UN ESTÍMULO PARA FRANCISCO



Para “Pilar” Castro Compañet, in Memóriam

Este 2019 está siendo pródigo en  aniversarios: 200 años de nuestro magnífico Museo del Prado, 30 de la caída del Muro de Berlín que certificó el derrumbe de aquello que entonces se llamó “socialismo de estado”. Y también, el pasado día 16 de noviembre, se cumplían 30 años del asesinato de Ignacio Ellacuría y sus compañeros de UCA (Universidad Centroamericana). Ignora si cuando salgan estas líneas alguien habrá publicado aquí, en La Rioja, alguna carta o testimonio recordando aquellos sucesos y a aquel vasco ejemplar. Hace diez años, también en La Rioja, el periodista Pablo G. Mancha recordaba los pormenores de la masacre y reflexionaba –en una línea que comparto plenamente- sobre los avatares de la Teología de la Liberación y la irritación que provocaba en el Vaticano, además del odio criminal de los sectores más reaccionarios del continente americano.
    Han pasado diez años más, y seguramente se habla mucho menos de aquella teología; algunos de sus más insignes representantes, como Leonardo Boff, han enriquecido su discurso con mensajes en defensa de la madre Tierra, cada día más amenazada.  Por América latina han pasado regímenes de izquierda que despertaron muchas ilusiones, porque por primera vez las voces de los pueblos oprimidos y de los indígenas marginados parecían ser escuchadas y atendidas. Al margen de sus balances, complejos para ser analizados aquí, lo cierto es que por unas razones u otras, el continente se halla en gran medida en manos otra vez de políticos ultraliberales o simplemente protofascistas. Chile se encuentra incendiado, Argentina se refugia en el peronismo, Bolivia sufre una crisis profundísima tras años de estabilidad y avances, Venezuela parece condenada a perpetuar la dictadura represiva de Maduro, o dejar paso a una voraz derecha neoliberal, ….  ¿Qué diría el vasco Ellacuría ante esta Latinoamérica una vez más incandescente? No lo sabemos, pero podemos pensar que, en lo sustancial, nada  le llevaría a otra postura que no fuera la de defender a los pobres y desheredados de aquel continente contra los estragos del capitalismo voraz y depredador y contra la injusticias terribles que deberían soliviantar a cualquier cristiano auténtico.
   Ellacuría se tomó en serio y al pie de la letra la radicalidad de la cruz. Quien hubiera podido llevar una cómoda vida docente (facultades no faltaban a quien se educó a la vera de Xavier Zubiri, Karl Rahner o Pedro Arrupe), prefirió comprometerse en cuerpo y alma con la causa de los pobres y desheredados del mundo centroamericano. Medió en los brutales conflictos salvadoreños, tratando de alcanzar una paz con justicia en aquel desheredado pueblo de Dios. Y acabó, como es sabido, asesinado, junto a Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López (todos jesuitas) y, con ellos, Elba Ramos, la cocinera y su hija Celina.
   Los teólogos de la liberación hablaban de «estructuras de pecado» para definir situaciones históricas concretas que conllevan y arrastran a los hombres a creer con buena conciencia, y a ejecutar sin culpa, lo que son gravísimos pecados contra la dignidad humana. En tales términos hablaba Ellacuría: “Una situación que no permite a la mayoría ser persona y vivir como persona por estar sojuzgada y aplastada por necesidades vitales fundamentales; una situación de injusticia institucionalizada que impide positivamente la fraternidad entre los hombres; una situación configurada por modelos de la sociedad capitalista y de la sociedad de consumo, que impiden la solidaridad y la trascendencia cristianas […] una situación de tales características, desde el punto de vista cristiano, no tiene más que un nombre: pecado” («Liberación: misión y carisma de la iglesia latinoamericana» , ECA. Estudios centroamericanos 268 [1971], pág.73).

 También el Vaticano ha cambiado en estos diez años. La llegada de Francisco ha supuesto primero una profunda esperanza de renovación, de que acabara de una vez el famoso invierno eclesial. Pese a la lentitud y a veces la tibieza de la renovación desde dentro de las estructuras de la iglesia, muchos cristianos progresistas confían en la sinceridad reformista y humanizadora de este Pontífice,  siendo conscientes de las dificultades terribles que estructuras internas de la Iglesia –desde parte de la Curia hasta el enorme peso que tienen instituciones y jerarquías reaccionarias y conservadoras- ponen a los pasos en la buena dirección de Bergoglio. Hay un nacionalcatolicismo irredimible, montaraz y antievangélico que, en la España de hoy, es capaz de dedicar a Monseñor Osoro las mismas palabras de odio que dedicó a Tarancón en la Transición. Pero el ejemplo de Ellacuría debe servir de estímulo a los sectores más renovadores en Roma, y en España, para perseverar  y re-impulsar la necesaria y completa limpieza de los Establos de Augías en que muchos habían convertido la sede romana. Ellacuría, Rutilio Grande, Romero.., deben actuar como lo hacían primitivamente aquellos mártires inspiradores, a quienes en el presente y en el futuro deben hacer de la Iglesia de Cristo el hogar y el alma de quienes sí tienen necesidad de médico… porque nunca hubo un médico para ellos.


martes, 5 de noviembre de 2019

Pensar de modo no marxista




Por enésima vez –esta vez a propósito de las reflexiones de Arnold Hauser sobre el mundo del Románico- nos preguntamos si es posible escapar del método del materialismo histórico para acercarnos a una realidad social y cultural cualquiera. La aplastante lógica del historiador del arte le hace concluir que los valores ‘espirituales’ de la sociedad del siglo XI, por ejemplo, como la de siglos anteriores, y quizá aún por otro centenar de años, los valores expresados en el rutilante arte del románico son esencialmente estáticos, completos, antiindividualistas, cerrados y fuera de cualquier discusión o posibilidad de evolución. Y ello se ajusta a las características de una sociedad económicamente estancada, antiindividualista, sin voluntad ni expectativa de <progreso> y en esencia a una sociedad prácticamente sin comercio, sin estímulo para una mayor producción de excedente, volcada al autoconsumo o al derroche (en la nobleza) y sin horizonte de, digamos, ganancia. En sus propias palabras:

Al estático espíritu económico y a la petrificada estructura social corresponde también en la ciencia, el arte y la literatura de la época el dominio de un espíritu conservador, estrecho, inmóvil y apegado a los valores reconocidos (Hauser: 1974, 238-239)

A la economía precapitalista y prerracionalista le corresponde una concepción espiritual preindividualista, que es tanto más fácil de explicar porque el individualismo lleva consigo el principio de la competencia (ídem, 239)

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Se puede intentar negar la prelación o determinación de los valores socioeconómicos sobre los espirituales, en una época de especial intensidad ‘espiritual’, pero, por más que se intente es imposible explicarlo al revés; empezar por que la determinación de los valores ‘cristianos’ y sus expresiones bíblicas y teológicas determinan las condiciones en que se a de organizar la sociedad feudal y las formas económicas. Muchas de las características que determinan la época del nacimiento del mundo feudal o pre-feudal (que Hauser ve ya dibujarse en el mundo antiguo final y en los reinos de la alta Edad Media: la disolución de las estructuras estatales, el colonato, la falta de monetario, los intercambios en especie, etc.) presentes, como decimos en el mundo tardorromano empujaban ya allí hacia una forma de expresión espiritual cada vez más antinaturalista, des-naturalizada y espiritualizada hacia lo eterno e inmutable, como demuestran las propias esculturas de los emperadores postreros o los sarcófagos tardíos. En ese caso, el cristianismo no habría con sus nuevos valores modificado una tendencia que se exigía desde la ruina del aparato estatal y fiscal romano, el fin de la mano de obra esclava y la ruralización galopante de aquel mundo.
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Emperador Flavio Honorio (393-423)


jueves, 26 de septiembre de 2019

BRUEGHEL Y LA PARÁBOLA DE LOS CIEGOS

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Mateo, 15  Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,
ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. m
10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended:
11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?
13 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.
14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
16 Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?
17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.


Brueghel se despidió de la pintura, al parecer, con esta maravillosa obra en la que seis ciegos ingresan en su destino ineluctable: caer al pozo (¿el infierno?). He leído una interpretación en la que la iglesia nórdica y su aguja que se eleva al cielo constituye el fiel de balanza; traspasado el umbral, llegado el desequilibrio, la caída es inevitable. Un ciego ya ha caído en el Leteo; otro, el que le sigue, conoce ya su destino. Diferentes grados de angustia, de intuición del desastre, se van reflejando en los rostros de los ciegos. El último -¿que será el primero?- todavía mantiene la mirada serena, confiada; ¿se salvará? ¿Es necesario ver, en esta obra de Brueghel una parábola de la condición humana? ¿Solamente se perderán quienes no abracen la iglesia reformada?
El contexto del pasaje de Mateo es muy conocido; salen los fariseos, habituales interrogadores suspicaces ante la conducta de Jesús y sus discípulos. Estos no lavan sus manos, y “quebrantan la tradición de los ancianos”. Estamos en el mismo contexto que la lapidación de la mujer adúltera en el evangelio de Juan. Aquí, en el de Mateo, tenemos algunas de las frases lapidarias que han hecho fortuna: no lo que viene de fuera sino lo que sale de dentro contamina al hombre. Por lo demás, la admonición contra “seguir a un hombre a ciegas” sigue siendo tan válida hoy como en aquella Palestina. Demasiados siguen a ciegas los dictados de otros; la política está llena de ejemplos. Si se interpreta como que debes actuar con plena autonomía, reflexión y distancia (y entonces seguro que no sigues ni idolatras a nadie), ¿quién le podría negar la sabiduría que encierra?

domingo, 22 de septiembre de 2019

"SEROTONINA" (y 3)


Concluyo “Serotonina”, un poco sorprendido por esa referencia final a Cristo, pero por lo demás todo es coherente con el devenir de la novela; tal vez el episodio de juguetear con el asesinato del hijo de su ex amada Camille sea un tanto exagerado, pues la desesperación nihilista, en este personaje concreto, no casa con la posibilidad de asesinar a sangre fría. Es un hombre de lenta desesperación, de desesperación burguesa (pues, como buen burgués se ocupa hasta el final de administrar el tiempo y el dinero), no un criminal, ni siquiera aunque (no es el caso) hubiera desaparecido toda escala de valores. Estamos ante un hombre egoísta, no malo. El problema es que la condición del <<egoísmo>> ya no es un asunto de temperamento particular de ciertos individuos, sino una exigencia de los tiempos. No viene mal recordar aquella sentencia de Nietzsche: “nos lanzaremos a las apreciaciones opuestas con la misma energía con la que hemos sido cristianos durante siglos”.
¿Novela antifeminista? Tal vez en el lenguaje, pues la mujer emerge como un ser más logrado que el hombre. ¿Novela antieuropea, antisocialdemócrata? Esto es incidental, no es una novela que insinúe la posibilidad de ninguna formación social alternativa, fuera de mirar nostálgicamente, como héroes, a los agricultores y ganaderos normandos. No tiene nada de novela <<política>>, aunque sí de queja del rumbo tomado por este viejo continente. ¿Novela esperanzada en el sentido de que parece que el amor o los amores, pasados y perdidos, son lo único que justifica la existencia? Es muy posible.



viernes, 20 de septiembre de 2019

Serotonia, 2


Avanzo por la novela hasta un momento importante. El enfrentamiento trágico de los ganaderos normandos con la policía. En relación con este «episodio» confluyen aspectos importantes:
-El tímido acercamiento del protagonista hacia la ‘solidaridad’ con los ganaderos se aborta en su mismo nacimiento. Las condiciones que antes hacían posible la reacción de un grupo social contra una injusticia se conviertes hoy en estériles, absurdas. Por dos razones: la multiplicidad de situaciones  laborales «personales» destruyen las inercias tradicionales «de clase». La revolución queda degradada por una curiosa inversión histórica a «revuelta».
   La segunda razón tiene que ver con estas «condiciones objetivas». La situación actual del capitalismo –el “cordón ideológico” tan poderoso de la libertad de mercado, como lo llama el protagonista- acaba haciendo ridícula y completamente ineficaz cualquier acción en clave «proteccionista». ¿Qué son entonces las llamadas en este sentido de las nuevas derechas «radicales», en el caso francés también de la izquierda? Esto no es analizado por Houellebecq, pero sí se dirige una acusación a la UE. En este episodio, y otros anteriores, el autor no deja de mostrar la desesperada situación del individuo aislado, cuyas tentativas de recuperar o conseguir una identidad distinta, con sentido, están llamadas al fracaso. Fracasa la «reconversión» en el antiguo modelo del «macho» cazador (metáfora de formas más viriles y antiguas, pero menos melancólicas) y Florien es incapaz de matar una simple gaviota con su flamante rifle. Fracasan los intentos, como decíamos, de reinventarse como un hombre bajo los ropajes de las antiguas luchas contra la injusticia social. La única rebeldía posible y estéril es dispararse a sí mismo (como hace su amigo, aristócrata y campesino) en vez de hacerlo contra los antidisturbios.
El resultado es la absoluta infelicidad –pero una infelicidad «autoconservadora»- del individuo en el más hermoso y paradisíaco paisaje normando y el regreso de los recuerdos delos amores perdidos. Inmediatamente una cobardía que casi ni le reprochamos: abandona el cadáver caliente de su amigo Aymeric y huye de allí.

martes, 17 de septiembre de 2019

"Serotonina" , Michel Houellebecq.1.



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Ciertamente mi conocimiento de este hombre es muy limitado. He leído tres de sus novelas (Las partículas elementales, El mapa y el territorio, Sumisión) y debo decir que todas me gustaron mucho, en especial la primera. Como no he seguido ni leído prácticamente entrevistas, críticas, etc., la imagen que tengo del individuo Houellebecq es la tópica: un provocador, nihilista, coqueteador con políticas extremistas, antifeminista,… Puede que todo esto sea cierto, no lo sé. Mas, como lector tengo que decir que Serotonina es una novela excelente. Leerla (aún estoy en ello) es un gran placer. ¿Su tema? El que primero me vino a la cabeza fue este: habla de la crisis, profundísima, del varón occidental. Tal vez de toda la ‘vida’ occidental, es posible; pero la impresión es que la mujer es una criatura más fuerte y sensata y estable, más racional y es a ella a quien toca liderar el futuro. El varón está hecho trizas, sí –se me dirá- seguramente el varón burgués, se mueva por donde se mueva su ideología, su cosmovisión. El hombre protagonista no manifiesta ideas ‘políticas’ pero la política recorre y visita toda Francia, más desde luego como constatación de una crisis que como un modelo de indignación o de fórmulas constructivas, por supuesto. Francia, pero también todo el occidente está en una crisis de identidad profunda en su ser tradicional; algo en el nuevo modelo de vida o de capitalismo o no sé va camino de destruir no solo al agricultor francés, a la vida esencial, en la que los hombres aún se sentían cómodos.

sábado, 7 de septiembre de 2019

DEBATE. FASCISMO Y NEO FASCISMO III


ROBERTO.- Fíjate, que lo que más me ha sorprendido historiográficamente ha sido todo lo que se ha escrito sobre los orígenes del fascismo. Amén de las circunstancias que se suelen dar como causas fundamentales, como la que tú citas del miedo a la revolución, la depresión económica, el caos político de entreguerras o el revanchismo diplomático-militar, existen otro tipo de fermentos más interesantes y que pueden servirnos de guía para la época actual. Estoy hablando de cómo desde finales del XIX hubo todo un nuevo pensamiento de derecha reaccionaria que anticipaba los temas o motivos de la ideología fascista. El nacionalismo como coartada reaccionaria, el darwinismo social, la sensación de decadencia asociada a la civilización liberal, las teorías de la degeneración de las razas, por supuesto el antisemitismo, todos estos elementos ya están establecidos en ciertos círculos de la derecha antes de 1917. 

Cito esto porque creo que durante años hemos dado la espalda a ciertas corrientes subterráneas de la derecha radical, que han existido y ahora han fermentado en lo que han fermentado. Parece como si el populismo de derechas o, directamente, la extrema derecha, son algo que viene por la crisis o, en definitiva, algo relativamente nuevo. Lo que asustan son las continuidades, la imposibilidad de un triunfo absoluto contra la barbarie. Francia es un laboratorio muy interesante en este sentido. [Te paso un artículo al respecto:  https://elpais.com/internacional/2019/02/16/actualidad/1550281527_175770.html]

DEBATE. FASCISMO Y NEOFASCISMO IV


MANOLO.- Hay algo muy importante en algunas cosas que mencionas. Me refiero a que existía una “corriente subterránea” en el pensamiento europeo, al menos desde el último tercio del siglo XIX hasta 1914. Por supuesto está todo lo que mencionas: el incremento del antisemitismo (incluso se fabrica el famoso “Protocolo de los sabios de Sión”), el caso Dreyfuss (ahora convertido en película, creo que por Costa Gavras); está el darwinismo ‘nacional’ y su expresión imperialista, el racismo, etc. La filosofía ha estudiado bien ese fenómeno, hablando de las nuevas filosofías “irracionalistas” y “vitalistas”. Algunos autores se preguntan cómo pudo durar tan poco el sueño racionalista e ilustrado, lo que tiene que ver con lo que tú decías del siempre posible “retorno a la barbarie”. En cualquier caso la sociedad burguesa hastiaba a muchos pensadores, escritores, etc.; incluso Arendt hablaba de que “la enfermedad del siglo XIX, el aburrimiento, había estallado como un abceso”. Tipos como Ernst Jünger –creo recordar, hablo de memoria- decían con qué espíritu festivo, con qué alivio se tomaron el inicio de las hostilidades en 1914. Es verdad que a partir de 1918 se añadirían nuevos problemas, pero quizá sobre ese fondo, profundamente antidemocrático, que atravesaba clases enteras de la sociedad (por ejemplo, la alemana). El barniz cultural, el refinamiento, la ciencia, etc., que hacían destacar a esa nación, al parecer no eran nada cuando las condiciones objetivas externas encendían la mecha de la potencial barbarie de los individuos.


jueves, 5 de septiembre de 2019

FASCISMO Y NEOFASCISMO



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MANOLO.- Si, como me decías, puede ser interesante hablar un poco de los nuevos postfascismos o derechas radicales, aún sabiendo que es un tema reciente y que se está teorizando ahora, en plena efervescencia de los mismos y sin que sepamos cómo va a evolucionar en el futuro próximo. Puede ser interesante, como historiadores, ver diferencias y similitudes con los años 20 y 30; comparar los contextos. Adelanto un hecho que me parece fundamental: aquel fascismo no se puede explicar sin el miedo palpable de las democracias occidentales a la extensión del modelo de la revolución soviética a los países occidentales. Casanova insistía en la importancia de este fenómeno, sin el cual, yo también lo creo, no se puede explicare el fascismo histórico.

domingo, 1 de septiembre de 2019

AFORISMOS 1


  • Nietzsche se equivoca radicalmente al suponer que ha sido el cristianismo el que ha provocado un hombre débil, enfermo y rebañego. Lo ha visto mejor Mounier: es el mundo burgués el que ha reblandecido al cristianismo. No al revés.
  • MERCANCÍAS FICTICIAS. RECUPERANDO A POLANYI

    El cuaderno 216 de CJ (Cristianisme i Justicia) dedica su análisis que llama "Mercancías Ficticias" a recuperar la figura...